Samaná - Belleza Dominicana

Dominicana es mucho más que Resorts de lujo, playas de arenas brillantes y aguas transparentes. Sus reservas naturales y senderos interiores son imperdibles para quien visite esta joya caribeña, disfrutando la gastronomía local e internacional, fotografiando paisajes soñados, respirando su clima cálido y aprovechando cada instante del viaje, recorriendo los puntos icónicos que nos permitirán descubrir una isla de ensueño.

 Diverso y bello entorno verde y salvaje. Ofrece un abanico de posibilidades; una cultura exótica, un espacio para aventura, un escenario perfecto de playas solitarias, ríos, islotes y montañas. Samaná es una de las 32 provincias de la República Dominicana y se encuentra en el noreste del país, ocupando completamente la Península de Samaná. Su localización es privilegiada ya que al oeste se encuentra la bahía de Los Escoceses, al sur la bahía de Samaná y al norte el Océano Atlántico.

 

Las playas paradisíacas son uno de los mayores atractivos de la región. Samaná es conocida por albergar multitud de playas naturales, de arena blanca y muy fina, bañadas por aguas cristalinas del cálido Océano Atlántico, con palmeras y cocoteros en la orilla que nos protegen del sol.  Playas tan espectaculares como Playa Las Galeras, Playa Bacardí, Playa Las Terrenas, o la fantástica Playa Rincón, que ocupa un lugar dentro del ranking de las 10 playas más bellas del mundo.

Pero en Samaná no solo es playa. La naturaleza es grandiosa y la vegetación llega hasta la orilla del mar. De hecho, mantiene verde y viva una extensa masa forestal, mitad bosque, mitad selva. Mágica, sería posiblemente la palabra que mejor defina la flora y fauna autóctona de gran belleza y originalidad.

El Parque Nacional de los Haitises, una visita inolvidable donde contemplaremos paisajes como pocos en el mundo. Este lugar paradisíaco nos transporta a la época de los dinosaurios, formado por montículos de roca kárstica, en los que habitan especies endémicas de animales y vegetales.

Cuenta con 826 km cuadrados, y ha servido de fondo para reportajes audiovisuales y reconocidas películas como Piratas del Caribe.

Podemos atribuir esto a que hay un área donde los piratas escondían sus tesoros, además de dos interesantes cuevas. Una de estas, a la que se accede por un hermoso manglar, contiene pinturas indígenas; y la otra cueva, petroglifos que muestran la cultura de los aborígenes que allí vivieron. 

Además vemos impresionantes elementos paisajísticos como la Bahía de San Lorenzo, poblaciones de mangles y diversos cayos.

 

El Salto del Limón se encuentra a 300 m.s.n.m y su recorrido se hace a pie o montando a caballo, en un trayecto de 1 a 2 horas, a través de un denso y húmedo bosque tropical; adornado por cafetales, mangos y majestuosas vistas. Simultáneamente seguimos  el “Sendero del Café”, donde se puede adquirir comida y bebida típica dominicana.

El paisaje alrededor del pueblo Limón es precioso, con pequeñas casas pintadas de colores vivos. La Cascada Limón inicia en el punto donde las aguas de Arroyo Chico descienden para desembocar en el Río Limón.

Al adentrarnos en la selva, las casitas van desapareciendo dando paso a un paisaje más salvaje, hasta llegar a la base del impresionante salto de 55 metros de altura, donde observamos la fiereza de la naturaleza en todo su esplendor,  la cabellera cristalina de la sierra de Samaná, el “Salto del Limón”.

No debemos olvidar a los samanenses: alegres, sencillos y abiertos, prestos a ayudar a todos los turistas. Son curiosos y quieren saber de nuestro país. Siempre tienen una sonrisa en su rostro, ríen y bailan mucho. Inmediatamente nos hacen sentir cómodos.

Sus vidas rebosan de la música y ritmos caribeños, bailan en todo momento y lugar el merengue, la salsa y la bachata. Nos contagian de su alegría y sabor.

Sin duda el encanto y la magia de Samaná harán que anhelemos visitarla nuevamente.

 

 

Hecho por: Andrea Cuello Navarro

Equipo Vivee Experiences